Desde tu infancia tratan de enseñarte a ser una persona sociable, interesada por los demás, amable y solidaria. Sin importar qué tan inteligente, talentoso o responsable seas; ser una persona colaboradora constituirá a nivel social una de tus más grandes virtudes.

Después de todo, la gente parece detestar a las personas egoístas y hagas lo que hagas, seas lo que seas, lo único que debes evitar a toda costa es convertirte en alguien que todo el mundo odia.

Tu cambio es ahora
La constante presión social para que seas amable y agradable, puede afectar tu sentido de autoestima porque hace que te olvides de ti mismo. Te dedicas tanto a los demás que descuidas tu dimensión más personal y te ubicas conscientemente en último lugar la mayoría del tiempo. Dejas que los demás tomen ventaja sobre ti y sacrificas tus necesidades con tal de satisfacer las de otros.


De alguna manera, te encargas de renunciar a ciertas partes de ti mismo con tal de encajar y ganar la valiosa aprobación de los demás. En efecto, las personas desinteresadas y generosas son alabadas por estas cualidades y constantemente se les exalta su carácter "poco común" o "en vía de extinción". Pero esto, en muchos casos, significa adoptar una versión socialmente aprobada de ti mismo: aquello que pueda incomodar, tus características que puedan verse desde una luz negativa, esos detalles que puedan incomodar o molestar a otros y en general todo aquello que pueda ser susceptible de rechazo, lo recortas de tu personalidad como si pretendieras construir la versión más perfecta posible de lo que los demás quieren, necesitan o se merecen.

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En consecuencia, estás tan disponible para los demás que no tienes tiempo para ser tú mismo, para descansar, para crecer personalmente y dedicarte a tu propio cuidado. Es por esto que en esta publicación quiero enviarte un mensaje: a ti, que has dedicado tanto a otros y tan poco a ti mismo que no pareces notar que esto es una señal de baja autoestima, dependencia y autosabotaje, entre muchas otras cosas.


En la primera parte, voy a abordar dos razones por las que sueles centrarte más en los demás que en ti mismo y posteriormente te daré algunas recomendaciones para que te pongas a ti mismo como el centro de tu vida.

“Un hombre viaja por el mundo buscando lo que necesita y regresa a casa para encontrarlo”. George Moore

Por qué centrarte en los demás está afectando tu carácter 


Sin tener en consideración todas las razones positivas por las que alguien puede centrarse en los demás (vocación de servicio, sentido humanitario, inclinación espiritual, altruísmo, gratitud, sentido de retribución, etc.), quisiera hacer énfasis en el aspecto negativo de hacerlo, cuando se hace sin moderación o equilibrio.

A continuación, voy a mencionarte las dos razones principales por las que dedicarse a otros más que a ti mismo está afectando tu carácter y está limitando tu crecimiento personal:

1. Es más fácil centrarse en los otros


Es más fácil enfocarse en los demás porque ser alguien caritativo y altruista es el grado más alto de la aceptación social. Y serlo con los demás suele ser más fácil que serlo con nosotros mismos. Estar allí para los demás, estar siempre dispuesto a escuchar y ayudar a todo el que lo solicite es más fácil que tener la valentía de hacer o decir cosas que pueden ser juzgadas como "egoístas", "oportunistas", "egocéntricas", "utilitarias" o "interesadas".

Si te preguntas por qué eres así, una de las respuestas es: porque es más fácil, porque es una de las formas más sencillas de evitar el rechazo, porque de alguna manera te ubica en tu zona de comodidad, porque ser diferente implica tener otras cualidades que no has cultivado por estar pendiente de qué es lo que quieren los demás de ti.

En una publicación sobre la forma en que solemos definirnos a nosotros mismos, cuestionaba el hecho de que en ocasiones, cuando te proponías ciertos logros, lo hacías pensando en las metas que debes cumplir de acuerdo con lo que se espera de ti, a lo que se supone que debes alcanzar, no a lo que te hará sentir satisfecho, pleno, realizado, feliz. Actúas en conformidad con los demás, aunque esto no refleje tu verdadera esencia. Adoptas conductas y formas de ser que encajan con los estándares externos, a pesar de que anhelas algo diferente.

Temor a cambiar de carácter
En conclusión, has permitido que los demás definan tus metas, tus sueños, tu forma de hablar y de comportarte. Y esto es más fácil porque no has tenido que tomarte el trabajo de pensar por ti mismo, definirte desde cero, definir quién eres, aprender a tomar decisiones sabias, ser una persona más resuelta y construir tu carácter y tu personalidad a partir de tus propios criterios.


Dedicarte a ti mismo implica tener el carácter de decir no, tener principios claros, tener la fortaleza necesaria para soportar el rechazo y saber que no vas a agradar a todo el mundo, sin importar cuánto lo intentes. Implica definir tus propios valores y principios, tener claro de qué manera te has definido a ti mismo y comenzar a ser el líder de tu propia vida.

En conclusión, te dedicas a los demás porque no quieres dedicarte a ti mismo, porque eso representa un mayor esfuerzo para ti y seguramente no sabes por dónde comenzar, porque prefieres arreglarle la vida a todo el mundo aunque la tuya sea un caos, porque no quieres poner en regla tus asuntos y siempre aplazas el momento para ello, porque no soportas enfrentarte a ti mismo, porque así siempre tienes la excusa de que estás tan ocupado con otros que no te alcanza tiempo para ti mismo, porque así nadie te reclama por tu vida interior ya que "entienden" que te has dedicado a otros y que esa es una labor más noble, porque es un pretexto para seguir en tu zona de comodidad, para no cambiar, para no cuestionarte y enfrentarte.

“Sólo hay una pequeña parte del universo de la que sabrás con certeza que puede ser mejorada, y esa parte eres tú”. Aldous Huxley

2. Le tienes un miedo terrible al rechazo


Si eres alguien complaciente y servicial, las personas te amarán, tu valía personal crecerá y sin duda alguna sentirás que tu entrega a los demás es recompensada con creces. Por tanto, haces todo lo posible para evitar que te califiquen como una persona egoísta y te enseñas a domesticar esos comportamientos o formas de pensar que puedan entrar en conflicto con esa imagen por la que tanto has trabajado porque le tienes pavor al rechazo.

blog de superación personal
Ser rechazado implica que los demás no te reconocen como alguien valioso, alguien digno de ser tenido en cuenta, alguien con quien es agradable compartir diferentes momentos. Es por esto que la mayoría de nosotros hacemos lo posible por no estar en una situación de rechazo. El miedo al rechazo nos protege porque evita que seamos demasiado agresivos, egoístas o descorteses, pero en tu caso, es posible que hayas exagerado y hayas hecho más de la cuenta por evitar esta situación.



En esta medida, si eres demasiado complaciente y tratas de ser agradable tan desesperadamente que pierdes el respeto de otras personas claramente tu miedo al rechazo no te está protegiendo, sino que te está haciendo un inmenso daño.

El miedo al rechazo implica que tu valía personal y tu autoestima dependen de los demás. Esto significa que no te quieres lo suficiente, que no estás seguro de quién eres, que no confías en tus fortalezas y cualidades y por eso deben ser siempre "aprobadas" por alguien más. Significa que no te quieres lo suficiente y tratas de llenar ese vacío con el aprecio de alguien más.

“A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea”.
Thomas Szasz

No sacrifiques ni descuides tu carácter


Si dedicas la mayor parte de tu tiempo a otros, eventualmente tu mente y tu cuerpo te pasarán factura. Te enfermarás, te deprimirás, tus deseos y esperanzas estarán tan enterrados que sentirás que nunca los has tenido. Te habrás olvidado qué se siente estar solo, contigo mismo y un día te despertarás perdido sin idea de dónde te podrás encontrar a ti mismo nuevamente. Para entonces, tu relación con otros habrá definido tanto de quién eres que tendrás problemas para reconocer tus cualidades y defectos que son independientes de los demás.

Por eso en ocasiones parece que "pidieras permiso" para ser tú mismo, para exigir a los demás lo que necesitas, para que te den un espacio para ocuparte de tus propios asuntos. Seguramente, sientes culpa cuando niegas verte con alguien o cuando debes negar tu ayuda por falta de tiempo o de recursos.

Los demás han aprendido de esto y son expertos en hacerte sentir culpable cuando los rechazas. Afirman que estás cambiando, que ya no eres el mismo, que solías ser más agradable, más caballeroso, más abnegado y solidario, que tenías más tiempo para ellos, que te has olvidado de las personas que te quieren, que "antes" eras más entregado a los demás, menos egoísta.

Tu cambio es ahora
Quererte a ti mismo no sólo implica darte tiempo para un baño caliente, consentirse con un masaje o ir al salón de belleza. No significa únicamente tratarte como te mereces de vez en cuando. Quererte a ti mismo significa mantenerte como una prioridad, encontrar paz contigo mismo sin tener que recurrir a la interacción con otros; significa cultivar cierta manera de estar contigo mismo, con una actitud cálida y protectora que no sacrifica su esencia y los aspectos más únicos de su personalidad y carácter para estar bien con otros.


Finalmente, piensa en esto: Si trataras a los demás como te tratas a ti mismo (con toda la autocrítica, el descuido por ti mismo y la rigurosidad habitual con la que te juzgas), no tendrías amigos.


No te desanimes



Es difícil mirarse al espejo y leer una publicación como esta sin sentir que el camino por recorrer es demasiado arduo, que hemos desperdiciado tiempo y nos hemos traicionado a nosotros mismos por centrarnos en los demás.Tu educación, tu familia, tu comunidad y tu cultura han sido en gran parte responsables de esto, y a pesar de todo, has tratado de hacerle el mayor bien a otros; así que no te castigues. Tu intención ha sido dar lo mejor de ti a otros, y eso es algo admirable.

Es normal y sano querer evitar el rechazo, la soledad es el estado emocional más incapacitante del mundo. Nadie quiere sentirse solo y todos nosotros hacemos lo que tenemos a nuestra disposición para evitarlo. De una u otra manera, siempre buscamos la aceptación de otros y siempre vamos a querer ser incluidos y que nos tengan en cuenta: siempre vamos a hacer algo para encajar, para adaptarnos a los demás, a pesar de que eso incluya sacrificar un poco de nosotros.

Afortunadamente, de una u otra manera, has notado que dedicarte a los demás tiene muchas ventajas pero también evita que puedas dedicarte a tu yo interior. Tendrás que ser paciente y muy resistente, porque todos nosotros nos resistimos al cambio propio y de los demás. Tendrás que entender por qué te rechazan cuando intentas cambiar pero tú en el fondo sabes que es una deuda que tienes contigo mismo.


Tu cambio es ahora

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  1. Me vi reflejado en casi todo el artículo... Es difícil darse cuenta que ser estimado por casi toda la gente no siempre es un indicio de que estás haciendo las cosas bien contigo mismo. En las últimas semanas he empezado ese proceso de vivir cada vez más centrado en mí que en los demás y me gusta mucho más quien estoy empezando a ser. Espero que todo este artículo sea muy útil para quienes se lo encuentren. Para mí es una forma de ver que voy por el camino correcto. Muchas gracias #TuCambioEsAhora :)

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    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias por el comentario! (p)

      La estima de los demás no siempre es reflejo de que las cosas anden bien dentro de nosotros. Muchos tienen una vida interna oscura y conflictiva aunque eso no se note hacia afuera.

      Felicitaciones por el cambio, por la dedicación puesta en recuperar ese espacio personal.

      ¡Un abrazo! (o)

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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